A Coruña

Llegadas

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#A Coruña, España#

“Me gustan las peripatéticas que lo acompañan”! Bienvenidos a La Coruña. Es la hora del almuerzo, un grupo de gente local, un puñado de turistas, algunos vagabundos. La Bombilla, en “Rúa da Galera” está lleno, “como todos los días”, me dice una señora en un claro acento gallego, uno de los cuatro idiomas nacionales españoles, a medio camino entre el castellano y el portugués. De repente me viene a la cabeza la frase en gallego vista tantas veces sobre un muro en el Campus Norte de la Universidad de Santiago de Compostela, entre la Facultad de Economía y la de Filología: “O galego, ou è galego-portugues ou è galego-castelhano”.

O Galego, ou è galego

No hay asientos. La Bombilla es una institución: se come y se bebe casi siempre en la barra, entre platillos llenos de tapas y raciones que te vuelan sobre la cabeza, que se ponen a tu lado y te encuentras íntimamente pegado a lo “delgado” del momento o a la turista que intentando apoyar su cámara golpea tu Estrella Galicia.
“¡Carallo”! Típica interjección gallega. Es el “carajo” en castellano que entre las interjecciones da paso a la más escuchada y utilizada “coño”! elijes las tapas: € 1 cada una. Y todas están acompañadas de un buen pedazo de pan fresco. Son casi siempre las mismas tapas y debidamente servidas con patatas: calamares fritos y patatas, salchichón, chorizo, la típica tortilla, albóndigas, arroz jardinero.

A continuación, me voy fuera de la barra. La resistencia al comandante Kesselring ha resultado inútil. Masacre de  cerveza, masacre de calamares y patatas a su lado. Se va fuera del bar a tratar de probar algo.

Hay mesas repletas de vasos y platos, pero las paredes debajo de las grandes ventanas de este bar de estilo “Antiguo Régimen” son perfectas para el uso que la mayoría de las personas como nosotros quiere hacer. O sea, comer. Vale la pena. Estoy con mis nuevos compañeros de piso y de aventura: Claudia, Francesca y Marco.

La Bombilla

Las tapas son deliciosas. El único problema es el paso de decenas de personas pobres que no tienen dinero, hogar, y muy a menudo sin ruedecillas en la cabeza. Obviamente, estamos hablando de ruedecillas que funcionen como el pensamiento y la ética común compartida quiere que trabajen, dentro de esquemas y formas de comportarse moralmente aceptables. Aquí viene, pasando por cuarta o quinta vez, la persona que voy a llamar “mi amigo Gino Strada” de La Coruña. De hecho, Luis de la Calle. De “Emergency” probablemente podría ser un buen cliente.

Canoso. En la barba, el pelo, las cejas, en los largos pelos de los brazos y de la nariz. Él me dice que es de Amsterdam mientras junta algunas gotas de cerveza dejados por los clientes en los vasos estrechos. Rápidamente trae juntas las suficientes gotas para formar un medio vaso y bebiendo a grandes tragos, sin respirar, comienza a charlar. Quiere saber de dónde somos. Sí, italianos. Somos italianos. Y luego chasquea refiriéndose al antiguo presidente del gobierno italiano antes de Monti y al número de las mujeres que lo acompañaban.

A Coruña

El “Me gustan las que lo acompañan”, vino como un rayo a su cabeza y no dudó en exteriorizarlo. La palabra que se usa, mucho más elocuente y de fácil comprensión, se puede ver en toda su majestuosidad en el sinónimo del incipit del post. Y entonces me acordé  de la llegada a Berlín hace unos meses: en ese caso la gran cara de Silvio me dio la bienvenida en los monitores del eficiente metro de Berlín. “¿Cómo es que Italia le permite aún ser candidato”? Era lo que sobresalía en grande en las pantallas. Y pensar que el ministro de Defensa alemán, Karl-Theodor zu Guttenberg, renunció a su cargo tras ser acusado de haber obtenido un doctorado de la Universidad de Bayreuth presentando un trabajo final que por el 70 por ciento se había hecho con un “copia y pega”!

Dos extremos que reflejan el diferente comportamiento y actitud ante la vida. Borrasca o cielo totalmente sereno. Lo justo casi siempre está en el medio, como en ese cielo lleno de nubes que miraba cuando llegué a esta ciudad, en esta parte de la península Ibérica en el medio entre ser portugués y ser español.

Confeti, sombras en el mar, gotas de leche sobre un mármol oscuro…

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2 pensamientos en “Llegadas

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